LA HISTORIA DE CAIFANES ES UN CHISME DE LAVADERO. PARTE 2

Escrito por el mayo 3, 2022

¿Te acuerdas cuando se convertían en Dioses? / Decían que nada los iba a separar / Ahora es un hueso / Enterrado.”

-Caifanes. Miércoles de ceniza.

EL SILENCIO

En 1992, Caifanes viajó a Wisconsin para grabar su nuevo disco, escogerían cómo productor al legendario guitarrista de King Crimson y Frank Zappa, Adrian Belew. Adrian, quién cruzaba por un intenso interés por lo que en Europa y Estados Unidos llaman “música del mundo”, conectó de inmediato con aquellas composiciones tan coloridas y en fusión a los brebajes latinos tan deliciosos y diversos. Cómo cada instante en su primera y precoz carrera -aquel- era un momento decisivo para Caifanes.

Creativamente monstruosos, por dentro constantemente agrestes. Con unos huevos gigantes se hallaban de pronto encerrados en un estudio en medio de un desierto de hielo, nevaba todos los días, todo el día, aquellos meses en Wisconsin. A un augurio de quiebre le sumaron factores para suscitarse. Jamás -tras ese trabajo- se volvería a escuchar al quinteto de ensueño trabajar juntos en la creación de nada. Cómo en El Resplandor, a la cuarentena voluntaria a causa de las frías e insufribles olas climáticas, hicieron de ese estudio un panal de locos con todos deseando gritarse -o, de plano, gritándose. Y, en una ironía o refinada poesía, al producto de ese tiempo se le llamó: “El Silencio.”

Saúl se enamoraba de noche y les escribía canciones en la mañana”, cuenta Xavier Velasco, escritor y amigo inmemorial de la banda, siendo autor de un libro en torno a la agrupación en sus primeros años. También de él proviniendo algunos de los fragmentos más interesantes de la documentación histórica de los hechos ocurridos dentro de Caifanes. Cuenta, por ejemplo, el origen de No Dejes Qué.

“Cierto día invite a Saúl a un café. Yo iba con una chica muy guapa y cuando la vio Saúl (a Saúl) se le cayó la cara. Se sientan y Saúl habla con ella, Saúl le tomaba a su vaso y no dejaba de mirarla, la miraba a través del vaso. Saúl me comentaba: ‘Esta hermosísima pero no me va a pelar, es fresisíma. Estoy enamoradísimo de ella.’

Al día siguiente me llama por teléfono y me dice ‘Escucha esto’ y se pone a cantar: ‘Cuando veo a través del vaso…’ (. . .) El día que se estrenó el disco Saúl invitó a la chica y me dijo:

No le digas nada hasta que empiece’, y cuando empezó la canción le dije: ‘Ésta es para ti’ y ella se soltó a llorar cómo una niña.”

Presencias amistosas cómo las de Xavier, y en específico la de Xavier, se fueron diluyendo bajo la excusa, dada por Marusa, de ser “Malas influencias.” Y exorcizándose de sus cruces personales Alejandro Marcovich mostraba una lirica que conformaría su aportación más grande a las letras de Caifanes, el único tema firmado por Saúl Hernández y él. Dedicada a la partida de un amor que le iba pesando menos cada año y acarreaba desde 1988.

Luz se fue un día cuando yo no estaba, me pintó en una pared de mi departamento ´Te odio’ de piso a techo. Le correspondí escribiéndole una canción: ‘Estás dormida.’”

Adrian Belew

Siendo ya usual con el personaje que es, entre Adrian Belew y Alejandro Marcovich no hubo una buena relación. “Simplemente se considera mejor que nosotros”, diría Adrian. Y el punto de Marcovich nunca dejó de ser: “Dudé de su papel como productor; ya que al ser anglosajón desconocía las raíces de la cultura mexicana.”

Existe -inclusive- una anécdota para la cual hay que tomar en cuenta que las canciones grabadas en el álbum ya venían previamente compuestas por el grupo: Llegaba Marcovich al estudio tras una ausencia sin contexto y se encontró con Adrian Belew aportando un solo de guitarra para la canción Piedra. Tan pronto se le prestó atención insistió en que le dejaran a él hacer una toma del solo, qué él también había hecho uno y muy parecido al que Belew tocó. Hasta algún extremo todos residían en ese espacio con los pelos de punta y altamente receptivos, o la terquedad de Alejandro se tornó tan abrumante, o algún cristal se rompió qué Diego Herrera volteo a ver a Alejandro y dijo: “Se queda tal cómo ésta o te parto tu madre.

Estábamos algo aislados, ya empezaba a haber cómo una especie de separación entre nosotros. No nos dábamos cuenta, pero estaba latente. Entonces, para mí, la única forma de plantear el disco era el silencio. Todo mundo pensaba cosas, pero nadie se decía lo que quería.”

-Saúl Hernández.

El primero en abandonar la banda fue Sabo Romo, y ante un entrevistador que le preguntaba por razones, respondió:

De pronto Caifanes se convierte en algo tan demandante que simple y sencillamente me da hueva, me harta y no me produce la misma emoción que me producía en un inicio.”

Sabo Romo

Poco después, un 24 de Mayo de 1993, Diego Herrera deja Caifanes.

Diego Herrera

Diego se salió para meterse de ejecutivo de la disquera y convertirse en su cómplice y putear a los Caifanes, eso le hizo mucho daño. Diego, era otro tipo de persona que los regañaba por no pagar los impuestos, pensaba más. (. . .) Cuando Alejandro dejó de divertirse, comenzó a cargar el portafolio (su guitarra). Diego también. Sabo se salió porque no soportaba verlos cargar el portafolio, emocionalmente no estaba dentro, fue muy honesto. Sabo y Alfonso se detestaban, pero había respeto, a veces se llevaban bien, había una situación de rivalidad, algo muy sano para el sonido de la banda.”

-Xavier Velasco.

 

 

Diego cómo ejecutivo de la BMG fue el culpable de que se desintegrara Fobia. Fobia -además- siendo iniciada por dos admiradores que se conocieron en una tocada de Las Insólitas Imágenes de Aurora. Se quiso hacer funcionar al cantante cómo solista y al resto de la agrupación se les pidió que no se agüitaran, que ya luego los ayudarían en sus futuros proyectos (Ajá, ¿cómo no?) Y aún con aquello se ganó sus medallitas firmando a Julieta Venegas -tiempo después cuando llegó a director artístico- siendo esa la causa de su despido. A muchos intereses no les gustó aquello de inyectar tanto presupuesto a una solista nueva.

El quinteto, de haber alcanzado fama y aceptación popular por méritos propios y prescindiendo de la Negra Tomasa, se desmoronó fugazmente en menos de un año y se tornó, cómo sí sus cimientos se sacudieran con el fin de alzarse, en una reencarnación -en esteroides y éxtasis- de Las Insólitas Imágenes de Aurora.

“Se llegaron a insultar”, cuenta Xavier Velasco, “Veníamos en el autobús y el aire podía cortarse con un cuchillo. Alguna vez Saúl le dijo a Alejandro:

Ya corriste a Sabo, a Diego, ¿a quién más quieres correr?”

Alejandro alguna vez le dijo:

Nuestros músicos invitados serán parte de la banda, no van a crecer las alimañitas que crecieron con Diego y Sabo.”

Una vez llegó a la banda, Alejandro se instaló y se consideraba más caifán que algunos Caifanes y pagó por eso. Decía que los músicos mexicanos no sabían tocar.

Siempre fue un tipo muy sincero, muy visceral, sus explosiones las pagó él.”
-Xavier Velasco.

EL NERVIO DEL VOLCÁN

Existe una anécdota en específico con la cual creo que se logra encapsular lo que fue Caifanes, desde dentro, en sus años finales. La cuenta Carlos Meraz, periodista cercano a la banda desde El Silencio, y quién tuvo la oportunidad de viajar, en exclusiva, con Caifanes en un avión hacía Nueva York para una entrega de premios organizada por MTV en 1994. Marusa Reyes, la manager de la banda, le pedía su opinión por su último disco “El Nervio del Volcán.” A lo que, en total sinceridad, él respondió que el disco estaba sostenido por el envolvente sonido de las cuerdas de Marcovich. Citándolo: “Su mirada se tornó dura y sin derecho a réplica.” Ella le respondió:

Recuerda que Caifanes es Saúl”.

En el estudio de grabación ocurrieron las debidas fracturas que tenían que darse para terminar de romper un Caifanes extraño, con Yann Zaragoza en los teclados y Federico Fong en el bajo. Una bofetada limpia de Saúl a Marcovich. O, contado por el propio Marcovich en las páginas de su autobiografía, fueron en realidad muchos golpes. Una escena escabrosa que desemboca en Alejandro lanzando a Saul contra una pared para que le deje de pegar, y ya en el suelo, Saúl quebrándose en llanto, pidiendo perdón y jurando que no ocurrirá otra vez.

Declara Saúl ocasiones donde tras pegar de gritos contra Alejandro él entraba en un estado de catatonia donde no hablaba, no se movía, simple y llanamente se quedaba erguido y en largas pausas parpadeaba.

Incluso cuentan cómo en Quisiera Ser Alcohol había un arreglo de guitarra de Marcovich que a Saúl le gustaba mucho y en el día que iban a grabarla hubo una discusión que concluyo en Alejandro abandonando el estudio y Hernández decidiendo omitir la guitarra en la canción.

Las incidencias superaban a tres músicos cada vez más arrinconados en ese pequeño infierno que parecía haberse iniciado de tiempo atrás y ahora ahí les llevaba, a su islita de éxito profesional y miseria personal. Para la gira de El Nervio del Volcán contrataron al guitarrista super dotado José Manuel Aguilera para acompañar a Marcovich. Con él las cosas fueron mal desde un principio, cómo con casi todos, pues, en donde debía limitarse a hacer las partes presentes en el disco le ponía de su toque personal. Explotó en Chicago mientras tocaban No Dejes Qué.

Irrespetuosamente improvisaba dónde sólo debía acompañar. Cómo esto se venía repitiendo en los conciertos, me acerqué a él y le bajé el control de volumen de su guitarra. Eso fue todo. Fue su última tocada con Caifanes.”

-Alejandro Marcovich.

Aunque en otras versiones se cuenta que le desconectó el cable que llevaba su guitarra al amplificador. En Irapuato, cuando tocaban La Negra Tomasa, Alejandro recibe un rocazo de parte del público en la frente. Mientras le revisan los paramédicos Saúl se le acerca y le pregunta cómo esta. A lo que Marcovich le responde: “¿Estas contento?”

Sacado de quicio Saúl corre hasta otro camerino y rompe con su puño el vidrio de una ventana, cortándose un tendón y viéndose en la situación de tener que usar un yeso en sus siguientes presentaciones. Hay quién indaga en su lenguaje corporal y asegura que en el Unplugged (eléctrico) Saúl se gira en su silla a la hora de cantar Quisiera Ser Alcohol para quedar de frente a Marcovich y asegurarse de que no toqué una sola cuerda en el transcurso de la canción, aunque, a mi parecer, simplemente se pone hacía el trompetista.

(Marcovich) me decía:

Tu amigo nunca entenderá nada de música ni de letras, ya es muy tarde para que le enseñen.’ Un día, en un concierto por la estación Indios Verdes en México, Saúl se subió a mi coche y me dijo: ‘Ya no soporto a la gárgola podrida, déjame subirme contigo.’ (. . .) No entiendo cómo a Alejandro lo tomó por sorpresa que Saúl le dijera que ya no quería tocar con él, estaba anunciadísimo.”

-Xavier Velasco.

ESE ASUNTO CON LOS DERECHOS

Cuando se intenta dar una explicación al chingadazo que dejo en Knock Out a Caifanes en su primera etapa hay un cuento enrevesado que, por amor y respeto al tiempo del que me lee, lo resumí de un modo conciso y entendible: En un lapso de meses, días, semanas, un tiempo indefinido, Marcovich insiste a Hernández con el tema de los derechos del nombre del grupo.

Cada cierto tiempo llega Alejandro y jodé a Saúl con el tema del nombre del grupo, asunto que obviamente a Saúl ni le interesaba ni se había puesto a pensar hasta ese instante, pero, para que dejara de joder, le dijo a Marcovich que todo bien, que ya lo registró. Pasa el tiempo, Saúl hace un par de llamadas a un amigo suyo que era abogado y le cae pesada la noticia de que ya habían registrado el nombre de Caifanes, y se hallaba al nombre de Saúl Hernández, Alfonso André y Alejandro Marcovich.

Arde, supuestamente, Troya. Hernández se indigna tanto que decide dar fin a la agrupación en aquel concierto en San Luis Potosí el 18 de Agosto de 1995, terminando precozmente una gira y una banda que iba, cómo una bala de cañón, al estrellato global.

¿QUE VES CUANDO ME VES?

En palabras de Marcovich: “Me enteré que estaba afuera de la banda por MTV”. A decir verdad, era un pleito de novios, o, en todo caso, de niños inmaduros. Saúl en una discusión dice que se va del grupo, y cómo el que es dueño de la pelota en la cascarita, le dice: “Mejor dicho te vas tú del grupo”. Esto tras pedir una respuesta por el comunicado en MTV, se llegó a teorizar que saldría Alejandro y de nuevo Sabo volvería a su lugar, pero las verdades se cristalizaron al anunciar esa última fecha.

Le hablé a Saúl y le dije que no iría al concierto, que no sabía que pasaría, pero que mi imagen de la banda era mucho mejor. Me dijo: ‘Gracias que no quieras ir a esa mierda. Soy el que menos quiere ir.’”

-Xavier Velasco

Aquel fue un concierto incidentado por su contexto, tres maniquíes tocando y contando los minutos para que ese acabara ese incomodo evento. “Ésta canción habla de cómo nos podemos hacer mierda unos a los otros”, dice Saúl presentando Tortuga. Y prendiendo fuego al ego de su compañero, que en ese momento dejó de serlo, Marcovich interpretó a guitarra la canción Sabor A Mí, cómo sí ya desde ese entonces el viese venir cómo la sombra del gran binomio que formó junto a Saúl les iba perseguir por siempre en su carrera -mientras Carlos Marcovich, el responsable en un primer lugar de juntar a esas tres cabezas, creaba un muro con su cuerpo para separar a Alejandro de Saúl, quién agresivamente se le acercaba cómo sí quisiera ahí mismo soltarle un puñetazo.

Caifanes se acabó”

Es lo último que dice Carlos Marcovich al micrófono ya con los artistas fuera del escenario.

Hoy en día, entre los jóvenes admiradores se mitifica y comparte mucho aquel vídeo de su separación que contiene aquella entrevista hecha para cubrir su gira por Latinoamérica. Tan solo en el cuadro Saúl Hernández y Alejandro Marcovich, secos uno con el otro, y aún cercanos parece que les separa una brecha invisible pero infinita. La entrevistadora les pregunta:

-A 11 años de estar juntos, ¿qué tienen en común?

-El esqueleto -responde Marcovich, condescendiente- la cantidad de cromosomas.

-¿Que ves cuando me ves?Saúl dice, refiriéndose a una canción que a ambos les gustaba de Divididos.

-Lo mismo que tú.

EN LOS DOS MIL


Pasaron los años, nació Jaguares a causa de que no se podía usar el nombre de Caifanes porque, cómo recordamos, estaba a título de Marcovich, Alfonso y Saúl, y se podía creer qué ante un lanzamiento Alejandro podría arremeter legalmente. Lo cual terminó por suceder, de nuevo en palabras de Alejandro: “Sí hablase de los procedimientos jurídicos de Caifanes, podría escribir otro libro.” Desembocó en que alguna de estas demandas acabara a favor de Saúl, siendo también esa la causa de que Alejandro no cobré regalías hasta el día de hoy, pues con las mismas se ésta pagando el juicio.

Existe ese momento terrible en él Vive Latino del 2000, cuando Marcovich fue invitado a tocar con Enrique Bunbury y, para su suerte, en el mismo escenario donde estaba por presentarse Jaguares. Por lo que se cuenta, en una deducción personal de él, qué Hernández enojado mandó a la seguridad del Foro Sol para que sacaran al guitarrista del recinto. Pues Jaguares se negaría a tocar hasta que Alejandro quedara fuera, y siendo Jaguares uno de los nombres principales en el cartel las conveniencias de influencia giraban todas al rededor suyo. Y habiendo sido verdad o no, dicha anécdota sólo queda cómo un remanso de las heridas insanables que quedaban flotando entre ellos.

“Jaguares”

Hasta que llegó 2011 y una cirugía a cráneo abierto de Marcovich, un accidente automovilístico de Hernández y dolencias que aquejaban a Romo de años atrás o el dinero o todas las anteriores, juntaron a Caifanes en él Vive Latino. Incluso apareciendo Alejandro y Saúl en un momento bochornosamente publicitario en el noticiero matutino de Carlos Loret de Mola. Dándose la mano y evadiendo las respuestas concretas con toda clase de malabares lingüísticos, en una movida a todas luces orquestada por la manager impecable, Marusa Reyes.

-¿Por qué se separaron? –lanza su primera estocada el trajeado de cabello engominado Loret de Mola hacía Alejandro Marcovich.

-De adelante para atrás. La parte importante es porque nos reconciliamos. Esto lo digo más cómo una reconciliación qué cómo un reencuentro de esa entidad que se llama (o se llamó) Caifanes. ¿Por qué nos separamos?, tengo una visión borrosa de aquello. Porque si -efectivamente- el corazón de repente te dicta unas cosas reales o verdaderas y el paso del tiempo te confirma que estabas equivocado. Y nosotros hemos tenido que pasar 15 años -efectivamente- para entender que es lo que nos estaba pasando en aquel entonces. Decía, yo quisiera explicar ahora que fue lo que pasó, lo digo que lo veo borroso porque no es justificable lo que en ese entonces nos dictó el corazón para separarnos, y ahora lo veo con más claridad. Me parece que las razones que teníamos para seguir juntos eran más grandes. – dice, hablando mucho sin aclarar nada.

El quinteto, siempre siendo el quinteto Caifanes, se escuchó fenomenal cuan poco duro. Desde dentro, particularmente de esta etapa -por su cercanía cronológica, obviamente, se sabe muy poco. Una pequeña historia se cuela por las rendijas de la confidencialidad y se da cómo respuesta a regañadientes a la segunda partida de Marcovich: Viendo los planes para futuras grabaciones, un nuevo álbum, Saúl se le acerca a Alejandro y le dice que quisiera guitarras atmosféricas, o, en palabras de Alejandro,

“Prácticamente qué no se me escuchara nada.” Pero -dar cómo respuesta ésta anécdota- no es posible, porque Alejandro no renunció, lo despidieron.

Así cómo años antes supo qué no estaba en el grupo por MTV, un 23 de Marzo del 2014 halló en las redes un comunicado de las páginas oficiales de Caifanes diciendo que volverían a la formación original (Saúl, Sabo, Diego y Alfonso), y tiempo después recibiría una carta notarial donde se le notificaría que ya no necesitaban de sus servicios.

Cuando a Saúl se le preguntó por el hecho, sólo relato una situación que me suena perturbadora, dónde poniendo cómo paranoico a Alejandro, cuenta cómo le llamaba con constancia con una voz cómo de miedo diciéndole “Saúl, dicen qué me van a sacar. ¿Qué está pasando?” Y, en sus palabras, todo aparentando que se alejaron de Alejandro por comportamientos psicóticos de él, cuando él, incluso en los hechos que narra, no estaba diciendo ninguna barbaridad.

Sacan Heridos, manchando con una canción una discografía impoluta, y llegamos al último cambio efectuado en la alineación. La salida de Sabo Romo.

En una entrevista reciente con Javier Poza, observamos a Sabo a través de los pixeles de su celular, la entrevista es a distancia y se le ve sagaz, sin pelos en la lengua y repleto de hartazgo.

-No sé por qué no estoy ahí – dice.

Él cuenta cómo vio los promocionales de los autoconciertos que Caifanes daría apenas la pandemia se relajó un poco y cómo se llenó de estupor y extrañeza al ver cómo en ninguna de las imágenes dónde se mostraban a los integrantes se le enseñaba a él. Y, al entrar a la página verificada de Caifanes hallándose con una foto de estudio de, únicamente, Diego Herrera, Alfonso André y Saúl Hernández, darse cuenta de lo acontecido. Le habían aplicado un Marcovich.

Y es que eso es todo lo que conlleva el hecho de que Saúl Hernández sea el único dueño del nombre del grupo, hace que no existan integrantes de verdad, no es una banda en conjunto, son empleados sirviendo a un patrón.

“Saúl Hernández”

Más recientemente sacaron Sólo eres Tú para echar tierra, cal y asegurar con clavos el ataúd de una carrera creativa satisfactoria. Ya en alguna entrevista de hace realmente poco cuando se le preguntó a la banda por planes para un nuevo álbum se limitó Alfonso André a voltear a ver a Saúl y decir: “No sé, tu dinos.

Al final Marcovich no era una gárgola, o una mala persona, era un músico estudiado ególatra e intelectualoide que fue apuntado cuando se buscó razones para la separación de una banda que, con o sin él, estaba destinada a explotar. Romo no era una diva, sino una persona talentosa que comprendía el auténtico valor monetario de su trabajo. Herrera nunca ha dejado de musicalizar películas y comprendiendo a la música cómo un trabajo cómo cualquier otro se le ve en conciertos de buena gana. André ha sido siempre la mano derecha en la carrera de Hernández y es notable su liberación constante y enfoque en los temas que le interesan mediante proyectos alternos, bandas tributo, bandas alternas o en solista. Y de Hernández, algunos alabándolo de rodillas, sólo queda decir que quizá sea victima o instrumento de una manager ambiciosa, o con quien quizá su ambición compagine.

“Caifanes 2022”

La historia de Caifanes, así como el país en donde se origina, está formada de contrastes. Es extraño mirar atrás y encontrarse con Las Insólitas Imágenes de Aurora, o sus primeros años, con los pelos parados, tocando donde sea, moviendo los instrumentos sobre el techo de los autos, después su enorme fama, las portadas de revistas, la tentativa del éxito mundial y después ver cómo del mainstream se conformó en ellos un culto incondicional y que va ganando adeptos hasta en las juventudes más tempranas.

Hace poco vi a Caifanes en vivo y disfrute de cada segundo, los tenía en frente y sus rostros -agrandados por pantallas- en frente mío me remitían a las historias que en estos textos intente plasmar; el coraje, la grandeza, el ego, los malos tinos, los milagros.

Y aunque en mi conclusión la historia de Caifanes sea un retrato de las tragedias que conllevan al ego venciendo al arte, profundamente agradezco a las situaciones que propiciaron que a la humanidad -y a cualquier chavite diferente y en busca de alguna voz que le comprenda- le llegaran aquellas piezas tan vivas, tan profundas, hermosas, emotivas y potentes. Poco importan las peleas y desvaríos de un grupo ahogado en furia cuando sus obras, al ser reproducidas, son capaces de llenar de aliento a quien escucha. Pues, si de furia estaban hechos, son por esa misma furia que sonaron cuan chingonamente sonaron.

Del futuro de Caifanes no se permiten ver luminarias de esperanza, pero en su pasado se halla un legado que jamás podrá borrarse.

Gracias por leer.

Después de amarnos nos odiamos.”

-Caifanes. Nos vamos juntos.

Fuentes: 

https://www.excelsior.com.mx/…/caifanes-lo…/1176558

 

https://www.ntrguadalajara.com/post.php?id_nota=21315

https://www.facebook.com/CAIFANYUMA

El libro: “Vida y obra de Alejandro Marcovich”, de Alejandro Marcovich.

Luis Rockdriguez
S U B V E R S I V O

https://www.facebook.com/IndividuoSubversivo


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